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Posventa IdecNet

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Departamento Postventa de IdecNet.

En los últimos años he observado en varias ocasiones una pregunta que como mínimo da que pensar, “¿Google nos hace más tontos?”[1].

Google es el motor de búsqueda más usado en Internet [2]. Sin duda una herramienta muy útil, como tantos otros buscadores, y que nos permite tener a mano gran cantidad de información sin mucho esfuerzo. Lo que lógicamente nos facilita trabajar con mayor cantidad de información de forma cómoda y casi en cualquier lugar, algo muy necesario hoy en día.

Ahora, el por qué de esa pregunta reside principalmente en que no nos esforcemos por recordar mucha información, y no solo en el ámbito laboral, donde la velocidad de actuación cuenta, también en nuestra vida cotidiana. Esto se debe a que sabemos donde encontrar esa información, y no nos molestamos en retenerla, lo que también se ha denominado como “efecto Google” [3]. Con el extendido uso de smartphones, cada días es más sencillo ver ejemplos, como el que relata Cristina Fenollar en su monologo “Yo no tengo iPhone”.

Cuestiones como ésta no son exclusivas para Google. Cada avance tecnológico que nos brinde nuevas herramientas, implica un cambio en la forma de realizar ciertas tareas o de actuar ante algunas situaciones. Estos cambios conllevan un tiempo de adaptación, a parte de un rechazo inicial en muchos casos. No obstante, los beneficios que aportan son por norma general mayores, ya que facilitan muchas tareas, dejándonos recursos disponibles para acometer otras.

Posiblemente no haya pasado suficiente tiempo como para saber como nos pueden llegar a afectar estos cambios tecnológicos, o para decir que “nos hace más tontos”. Sin duda son herramientas, y su uso depende de cada uno de nosotros, ya que ante un problema de “2 + 2”, es decisión nuestra pensar un poco o utilizar una calculadora.



[1]http://mashable.com/2007/05/14/google-dumber/
[2]http://es.wikipedia.org/wiki/Buscador_de_Google
[3]http://www.antena3.com/viveconectado/actualidad/-noticias-vive-conectado/efecto-google-nos-hace-mas-tontos_2011071800147.html
[4]http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120525/54297124111/como-internet-cambia-nuestro-cerebro.html
[5]http://blogs.eurielec.etsit.upm.es/miotroblog/?p=5724

Imagen: Wikimedia Commons / Patrick J. Lynch

 

La pasada semana leíamos la noticia que el FBI aplaza el cierre de la red de servidores DNS usados por DNSChanger. Ahora el cierre de dicha red pasa de estar previsto para este pasado día 8 al 9 de julio. [1]

Ahora, ¿qué es DNSChanger? DNSChanger es un troyano que modifica la configuración DNS (Domain Name System, sistema de nombres de dominios), de forma que las peticiones se redirigen a sitios maliciosos y no al deseado.

Este troyano fue detectado en el año 2007 y desde entonces ha evolucionado con diferentes “alias” y técnicas de ocultación [2]. Este virus puede afectar a dispositivos con sistemas tanto con Windows, Mac como con Linux, e incluso algunos routers [3].

El motivo del cierre de esta red de servidores viene a partir de una operación liderada por el FBI el pasado mes de octubre [1], que finalizó con la detención de los desarrolladores del virus en Estonia. En esta operación, los investigadores, hicieron notar que si cerraban la red de esos servidores DNS maliciosos, podrían dejar sin Internet a millones de usuarios. Por este motivo el FBI solicitó a la justicia estadounidense mantener esta red, mientras se solventa la configuración de los usuarios, conjuntamente con otras organizaciones. Esta orden finalizaba este pasado 8 de marzo y es la que se ha aplazado ahora.

Es normal que ahora nos preguntemos si estamos infectados. Para comprobarlo es sencillo, ya que se ha habilitado una Web donde poder confirmarlo: http://www.dnschanger.eu

Si se detecta que el equipo está infectado, el siguiente paso es limpiarlo. En la Web de la oficina de de seguridad del internautas (OSI) indican los pasos para los diferentes sistemas operativos [3]. Además de revisar la configuración del router ADSL, lo que se puede hacer con el proveedor del servicio.

Una vez limpiado el equipo hay que configurar los servidores DNS correctos, estos depende de cada proveedor de acceso, con lo que habrá que consultarlos con él si los desconoce.

Si duda con los servidores, puede comprobar en el sitio Web de INTECO [4] un listado de los rangos de red dentro de los que se ubican los servidores DNS maliciosos.


[1] http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2012/03/06/actualidad/1331032537_746824.html
[2] http://www.infospyware.com/blog/troyano-dnschanger/
[3] http://www.osi.es/es/actualidad/avisos/2012/02/virus-dns-changer-redirige-paginas-maliciosas
[4] http://cert.inteco.es/Actualidad/Actualidad_Virus/DNSChanger

 

Imagen: Phoebus87 / Wikimedia Commons

 

Los diferentes servicios de telecomunicaciones, y más en concreto las conexiones a Internet, se ofrecen a través de una serie de equipos, líneas o circuitos. Las redes a través de las que se ofrecen cuentan normalmente con una topología en estrella, un nodo central que conecta el resto. Y aunque esto se puede complicar muchísimo, nos vale para hacernos una idea de como parten las líneas desde una central telefónica, por ejemplo, a los diferentes domicilios.

En esta red desde la central, hasta el punto donde tenemos conectado el teléfono o el router ADSL se pueden distinguir varios tramos.

En construcciones con proyecto de telecomunicaciones (ICT) estos tramos quedan normalmente bien definidos. Corresponderían con la red del usuario, la común de la propiedad y la externa.

La red interior del usuario, es la red que transcurre en el interior de la vivienda. Su mantenimiento y estado depende del dueño del domicilio, y es éste quien en caso de fallo de la red debe acometer su reparación. En caso de telefonía se delimita de la red común del edificio, o de la red del operador, mediante unos dispositivos denominados PAU (Punto de Acceso al Usuario).

En caso de existir infraestructuras comunes en el inmueble, estas suelen estar delimitadas entre la entrada de los servicios a cada vivienda individual (registros de terminación de red) y el recinto donde el operador entrega los servicios, registro o cuarto de comunicaciones habilitado a tal efecto. En caso de fallo en esa parte de la red corresponde a la comunidad solventarla.

La parte externa de la red sería la que va desde el registro o cuarto de comunicaciones hasta la central de servicios del operador, lógicamente en caso de falla en este tramo corresponde al operador, con el que se tiene contratado el servicio, su resolución.

La separación de estar redes puede estar muy clara en caso de edificios con ICT como se comentaba, no obstante en edificaciones antiguas y que no se han adaptado a esta normativa, la delimitación de las mismas se vuelve más difusa.

 

Imagen: Zanaq / Wikimedia Commons

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